lunes, 22 de septiembre de 2014

El gigante azul entre las nubes

Buff...intenté retomar mi viejo blog pero agua pasada no mueve molino en ningún aspecto de la vida, claro está...todo ha cambiado. Soy una vieja rockera y siento melancolía por las pérdidas, mas por recordar el pasado que por lo que en realidad significan, es decir, no son pérdidas, solo recuerdos de hechos, escritos, objetos, emociones...si no existieran los recuerdos que hermoso sería a veces vivir el presente, pero que horrible no recordar cosas tan impactantes como el gigante del Kilimanjaro cuando asoma imponente cual ovni extraño, nevado y plano en la cumbre, en mitad del parque salvaje y mágico de Amboseli, en el corazón del Africa que tan bien describió Joseph Conrad en el "corazón de las tinieblas".....esa África que parece no existir más, con su embrujo, su fragante naturaleza, los árboles-máscaras de sus antepasados colgando entre las nubes y el olor a animales salvajes aún, por más que encerrados en el parque limitado estuvieran..............dónde está ese Africa con olores, emociones, espejismos líquidos...donde?

El ébola, las guerras, las luchas por sus riquezas vírgenes, los intereses de las farmacéuticas y multinacionales, nos están llevando a creer que ese gran continente es un espanto y que hay que dejar que la gente muera a su albur cual apestados..........es indignante. El hombre blanco estrangula y envenena Africa una vez más y busca su exterminio...pero es tan grande...y a pesar de todo, tiene tanta fuerza...........huele a vida y la vida cambia, se transmuta...deseo saber que sobrevivirá.

Hoy, al ver el Kilimanjaro en mis recuerdos, he sentido las ganas, el ímpetu, de volver a escribir y me he buscado un lugarcito aquí para hacerlo. Hace años que no lo hago y todos mis amigos y parientes me animan a seguir plasmando mis pensamientos en esta "hoja de papel" tan estupenda que nos brinda la tecnología moderna...no todo es malo en la viña del Señor...

Lo intentaré. Surjo de los infiernos auténticos. No los de los paraísos artificiales, que son infiernos pero poseen al tiempo sensualidad y cierto placer de lo inconveniente.

Surjo del único infierno con mayúsculas: la enfermedad. Y el Señor del Dolor es mas despiadado que el Diablo más ácido, y no se deja seducir por cristales de colores ni por mujeres bellas.

El Señor del Dolor me dió la espalda pero me mostró su rostro: negro. vacío. No tiene rostro.

Bueno, hoy me he dicho: salgamos del armario otra vez y a ver qué pasa..............estoy por aquí. y trataré de emplear algo de mi tiempo en expresarme. Seguro que me ayudará a recomponer este alma hilvanada y este cuerpo redivido.